Según Joan Amades, el origen de los
"castells" (torres humanas) hay que encontrarlo en las primeras Fiestas
Decenales de la Candela de la ciudad de Valls, en el año 1791.
... El "ball dels valencians" terminaba con una torre. Tres de los
bailarines subían encima de las espaldas de los compañeros, agrupados y
formando piña, y el primer danzante trepaba encima de los tres. Con el fin de
manifestar y exteriorizar más su agradecimiento a la Virgen, fueron
estimulándose para hacer la torre como más alta y más ardida mejor, y así
llegaron a instituir un ejercicio gimnástico popular de gran mérito y de mucha
ardid, único en el mundo, conocido por los castells y aún más por
los Xiquets de Valls. Todo el estímulo de la danza fue concentrado en la
figura final, hasta el punto de que la torre absorbió el baile, hoy
completamente desaparecido.
De danzas que terminan con una torre final se encuentran otras en estas
mismas tierras y en diversos pueblos extranjeros, pero ninguno no pasa de los
tres pisos y además hay lugares en qué, con el fin de darle estabilidad, hacen
la torre alrededor de un alto bastón el cual hace como de espinazo o de eje.
Ninguno de estos ejercicios no son, ni de lejos, comparable a los castells
dels xiquets. Los castellers de hoy hacen tres tipos de ejercicio: el
pilar, cuando cada piso está formado por un solo "casteller"; la
torre, cuando los pisos son de dos, y el castell, cuando los pisos
pasan de éste número. El pilar también es calificado d’espadat.
ILUSTRACIONES
DEL 'COSTUMARI CATALÀ' de Joan Amades
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Ejercicios
de los castells:
torre de siete,
pilar de
cinco y tres de siete. |

Ejercicios
de los castells:
castell
calificado
de cuatro de once. |
Los castells se calculan por la altura en pisos y por el número
de castellers que forman cada piso. El "tres de siete", por
ejemplo, es el castell en que cada piso está formado por tres hombres y
tiene siete de altura; el "cinco de ocho" es aquel en el cual cada
piso se compone de cinco hombres y tiene una altura de ocho pisos. Se hacen castells
con pilar en el medio; levantan a la vez un pilar y un castell
que es bastado a su alrededor; cuando se deshace el castell queda el pilar
erecto, que se sostiene mientras lo permita la resistencia de los castellers.
Los castellers que forman la base del castell y que tocan en el
suelo son calificados de baixos. Sólo ponen a contribución la fuerza,
porque no necesitan ingenio. Los que suben encima de ellos son los dosos
y constituyen la clave del castell, porque sostienen todo el equilibrio y todo
el balanceo y casi el peso sin tocar el suelo ni contar con una base firme y
inmóvil. Los que siguen son calificados de terços, quarts, cinquens,
etcétera. Los pisos altos reducen el número de los que los forman. Hay casos
en que el penúltimo se agacha y recibe el calificativo de cassola. El
último piso lo forma un infante calificado de enxaneta, nombre arcaico
del termino veleta. A veces imita éste aparejo, abriendo y cerrando los brazos
para simular el movimiento de la veleta. La supervivencia de este nombre
aplicado al infante que corona estas construcciones de carne humana parece
revelar una antigüedad, que documentalmente no se confirma. Hay enxanetes
de cinco años.
El período de más esplendor de los castellers fue el comprendido
entre el año 1850 y el 1870, y fue en la fiesta mayor de Tarragona donde se
alzaron los castells más altos y valientes: el "cuatro de
once" y el "pilar de siete".
Como si el ejercicio no fuese en si mismo bastante difícil y arriesgado,
los castellers aún hacen filigranas. Levantan castells per
sota, es decir, primero la enxaneta y debajo suyo el del piso de
abajo, y así todos los demás van alzando el castell a plomo, con una
ostentación extraordinaria de fuerza y de equilibrio. También hacen caminar
los castells. Otra filigrana consiste en beber vino en porrón los que
forman el pilar. Comienza el baix, y uno detrás de otro hacen
subir el porrón hasta la enxaneta, el cual, cuando ha bebido, lo tira
con el fin de estar bien desembarazado al bajar. Los castells se levantan
al son de tonadas de gralla muy típicas, que dan delirio a los castellers
y vienen a constituir como el alma de estas atrevidas construcciones. Los castells
concurren a la procesión y a veces han entrado dentro del templo, donde se han
levantado ardidos y arrogantes, aunque no muy lejos del cancel.
Las torres que coronan algunas danzas, que, como hemos dicho, son comunes
a diferentes pueblos, parecen incluir un origen mágico. Formaban parte de
antiguas ceremonias agrarias y trataban de provocar el crecimiento de los
vegetales, imitando la idea de la crecida y de la elevación, así como las
carreras trataban de provocar el crecimiento rápido por una acción de
aceleración.
Bibliografía:
Costumari Català de Joan Amades

PÁGINAS
WEB DE LAS "COLLES CASTELLERAS"
COLLA JOVES DELS XIQUETS DE VALLS
COLLA VELLA DELS XIQUETS DE VALLS